Enfermedades asociadas a la edad

El cerebro, como el resto de órganos, se va deteriorando con la edad. Es necesario diferenciar entre un envejecimiento normal y un envejecimiento no normal asociado a un deterioro cognitivo leve o una demencia.

Tipos de envejecimiento

Envejecimiento normal 

Es habitual que, con el paso de los años, vayamos notando síntomas como el empeoramiento de la memoria, menor agilidad mental, más despistes, dificultad para hacer varias cosas a la vez, menor capacidad de concentración o reflejos más lentos. Estos son signos naturales de un envejecimiento normal que, en parte, pueden ser reducidos con una actividad mental y física de forma ordenada y constante. Tras la jubilación, si la persona pasa de mantener una tasa alta de actividad a una rutina con escaso nivel de exigencia estos signos pueden hacerse mucho más evidentes. Por otro lado, las personas que se mantienen activas, tanto física como intelectualmente, notarán en menor medida estos signos del envejecimiento.

Envejecimiento no normal

La detección temprana de los primeros síntomas de un envejecimiento no normal es fundamental para poder poner en marcha una terapia eficaz en el retraso de la discapacidad asociada a patologías como el deterioro cognitivo leve o la demencia.

Primeros síntomas de un envejecimiento no normal

Cambios en el carácter o en la personalidad

Aparición de conductas raras: suspicacia, recelo de los demás, comentarios de que le roban el dinero o le están intentando perjudicar.

Fallos de memoria

Especialmente relativos a acontecimientos recientes.

Dificultad en tareas cotidianas

En tareas del hogar, finanzas, cocinar… puede que le lleven más tiempo de lo habitual o que cometa más errores e incluso que abandone la realización de alguna de ellas.

Síntomas de apatía

Falta de iniciativa, ganas o motivación para las tareas que desempeñaba habitualmente. Reducción de la actividad en general, incluso de aquello que antes le gustaba mucho.

Reducción de la actividad social

Especialmente estar con amigos o con gente ajena al ámbito familiar más próximo.

Síntomas afectivos

Un estado de ánimo más bajo o depresivo, nerviosismo o ansiedad, cambios bruscos de humor, mayor irritabilidad y tendencia al enfado.

Dificultad con el lenguaje

Problemas para encontrar las palabras, expresarse, comprender textos un poco largos o complejos.

Desorientación

Pérdida de la orientación incluso en lugares conocidos.

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