Ciclo de Talleres sobre Daño Cerebral Adquirido

publicado hace 7 meses

Ciclo de Talleres para Familiares y Personas con Daño Cerebral Adquirido: «Convivir con el Daño Cerebral»

 

Durante los últimos 11 años una de las preguntas que siempre tienen los familiares en esa primera entrevista inicial es:  “¿qué pasa a partir de ahora que mi familiar ha sufrido un… [daño cerebral]?”. Nos gustaría que esta información fuera accesible a todas las personas que lo necesitan, porque, a veces, ofrecer esta información desde la experiencia, supone una ayuda enorme para las familias. Por este motivo comenzamos este año 2018 el ciclo de Talleres para Familiares y Personas con Daño Cerebral, que se celebrarán en las instalaciones de Reintegra, de acceso libre para quienes lo precisen.

Talleres de acceso libre

  • Taller 1: «¿Qué podemos esperar y qué podemos hacer tras una lesión cerebral?»

El primer taller, bajo el título ¿Qué podemos esperar y qué podemos hacer tras una lesión cerebral? esta orientada a familiares de personas que han sufrido un ictus, traumatismo cráneo-encefálico o cualquier otra lesión cerebral, y precisan de información y guía para saber qué hacer a partir de aquí. Las familias suelen pasar de un estado de shock e incluso incredulidad, a experimentar una enorme ansiedad sobre el futuro y sobre si podrán manejar esta nueva situación. En el taller, en el que participarán un Neuropsicólogo, una Fisioterapeuta y una Terapeuta Ocupacional, se explicará cuál es la evolución típica de las diferentes secuelas, y sobre todo, qué se puede hacer desde el primer día para fomentar una mayor recuperación de la autonomía; porque la buena noticia es que se puede. También daremos algunas pautas y entrenamiento para el manejo de las cuestiones más urgentes.

FECHA: 21 de noviembre
HORA: de 19:00 a 20:30
LUGAR: Reintegra

INSCRIPCIÓN: acceso libre previa inscripción en administracion@reintegra-dca.es, en contacto de nuestra web o a través de nuestro facebook.

 

  • Taller 2: «Vuelta a casa tras un ictus: cómo fomentar la autonomía personal en el hogar»

  • Taller 3: «Manejo en casa de las Alteraciones Conductuales y Emocionales»

  • Taller 4: «Disfagia tras un ictus: ¿qué es? ¿qué alimentos dar? ¿cómo tratarla?»

  • Taller 5: «Ya ha pasado tiempo desde que sufrimos el ictus u otra forma de daño cerebral: ¿aún podemos hacer algo por mejorar nuestra vida»

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Día Nacional del Daño Cerebral Adquirido

publicado hace 7 meses

Hoy, 26 de octubre, se celebra el Día Nacional del Daño Cerebral Adquirido.

Es un día de reivindicación y de celebración; y el Equipo de Reintegra queremos aportar nuestro granito de arena a las dos caras de este día. Porque entendemos que es el día en el que se ha de dar más visibilidad a las personas que han sufrido un ictus, un traumatismo cráneo-encefálico, un tumor cerebral, anoxia, encefalitis y un largo etcétera.

 

¡Visibilidad!

 

Visibilidad para los que han sufrido y sufren estas patologías, y para sus familias y cuidadores, porque todos ellos y ellas sufren las consecuencias de estas enfermedades, y necesitan, a veces durante toda la vida, recursos específicos y especializados. Necesitan una atención de calidad, y no una mirada contemplativa o compasiva. Esa ha sido siempre la motivación que nos mueve a los profesionales de Reintegra, aportar todo nuestro bagaje técnico  y nuestra larga experiencia (¡más de 10 años!) para que pacientes y familias recuperen su autonomía, ¡más aún!:su proyecto vital.

 

¡Y celebración!

 

También ha de haber una nota de celebración en este día: la celebración de una vida nueva que poco a poco va surgiendo; de un nuevo proyecto vital, a veces, incluso de una nueva persona. Durante muchos años el lema de FEDACE ha sido “Una vida Salvada, merece ser Vivida”, porque en la mayoría de los casos, el reto se vuelve especialmente desafiante una vez se ha salvado la vida del paciente y vuelve a casa. A partir de ese momento comienza un largo recorrido, de lucha constante contras las limitaciones, y desgraciadamente, contra trabas y dificultades de acceso a servicios especializados, pero que eventualmente culmina con una nueva vida que renace de las cenizas de la vida previa. Como nos contaba Ramón, que había sufrido un ictus, “ahora, desde el ictus y después de la rehabilitación, disfruto más de mi vida… soy más consciente de cada momento y dedico mi tiempo a hacer cosas que quiero… no cosas que debo”. Así, muchos de los profesionales que nos dedicamos a la neuro-rehabilitación, estamos dedicados a acompañar y guiar al paciente y su familia en redescubrir ese nuevo proyecto vital que, a pesar de las limitaciones y de las pérdidas (que las hay, y a veces dramáticas) pueda suponer una vida de satisfacción y plenitud; una vida de calidad.

 

Ciclo de Talleres para Familiares y Personas con Daño Cerebral Adquirido: «Convivir con el Daño Cerebral»

 

Durante los últimos 11 años una de las preguntas que siempre tienen los familiares en esa primera entrevista inicial es:  “¿qué pasa a partir de ahora que mi familiar ha sufrido un… [daño cerebral]?”. Nos gustaría que esta información fuera accesible a todas las personas que lo necesitan, porque, a veces, ofrecer esta información desde la experiencia, supone una ayuda enorme para las familias. Así, queremos celebrar este Día Nacional del Daño Cerebral Adquirido anunciando nuestro ciclo de Talleres para Familiares y Personas con Daño Cerebral, que se celebrarán en las instalaciones de Reintegra, de acceso libre para quienes lo precisen.

El primer taller, bajo el título ¿Qué podemos esperar y qué podemos hacer tras una lesión cerebral? esta orientada a familiares de personas que han sufrido un ictus, traumatismo cráneo-encefálico o cualquier otra lesión cerebral, y precisan de información y guía para saber qué hacer a partir de aquí. Las familias suelen pasar de un estado de shock e incluso incredulidad, a experimentar una enorme ansiedad sobre el futuro y sobre si podrán manejar esta nueva situación. En el taller, en el que participarán un Neuropsicólogo, una Fisioterapeuta y una Terapeuta Ocupacional, se explicará cuál es la evolución típica de las diferentes secuelas, y sobre todo, qué se puede hacer desde el primer día para fomentar una mayor recuperación de la autonomía; porque la buena noticia es que se puede. También daremos algunas pautas y entrenamiento para el manejo de las cuestiones más urgentes.

Talleres de acceso libre

  • Taller 1: «¿Qué podemos esperar y qué podemos hacer tras una lesión cerebral?»

FECHA: 21 de noviembre

HORA: de 19:00 a 20:00

LUGAR: Reintegra

INSCRIPCIÓN: acceso libre previa inscripción en administracion@reintegra-dca.es o a través de nuestro facebook.

  • Taller 2: «Vuelta a casa tras un ictus: cómo fomentar la autonomía personal en el hogar»

  • Taller 3: «Manejo en casa de las Alteraciones Conductuales y Emocionales»

  • Taller 4: «Disfagia tras un ictus: ¿qué es? ¿qué alimentos dar? ¿cómo tratarla?»

  • Taller 5: «Ya ha pasado tiempo desde que sufrimos el ictus u otra forma de daño cerebral: ¿aún podemos hacer algo por mejorar nuestra vida»

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Fisioterapia tras el ictus: la Fisioterapia Neurológica

publicado hace 9 meses

Hoy en día el término Fisioterapia está a la orden del día. Todos hemos oído hablar a familiares, amigos, conocidos la frase de: “he ido al fisio” o “me han hecho rehabilitación”. Diferentes  personas nos describen la fisioterapia de formas distintas y teniendo diferentes patologías, ¿es posible que la fisioterapia se haya expandido y especializado al igual que ocurre con la medicina actual? Realmente es así, durante las últimas décadas se ha  investigado y ganado experiencia clínica en la rehabilitación de las diferentes disciplinas médicas: traumatología, neurología, reumatología…etc. En este post nos aproximaremos a una de ellas: la Fisioterapia Neurológica. Pero antes de empezar:

 ¿Qué entendemos por Fisioterapia?

Ante estas preguntas, lo primero que pensamos es MASAJE, además en un masaje placentero y relajante que nos quita todos los dolores y las tensiones corporales. También cabe la posibilidad de encontrar a otras personas que han pasado o están pasando actualmente por una lesión y nos dicen que reciben rehabilitación en una clínica privada, un hospital o una mutua, donde les pone parches, cables y el fisio les mueve o les manda realizar ejercicios.

Con todo esto, vamos a describir la Fisioterapia como la disciplina sanitaria que se dedica a rehabilitar las estructuras implicadas en una lesión (óseas, musculares, tendinosas, ligamentosas, nerviosas, etc.) y en la mejora de todos aquellos síntomas (dolor, tensión, rigidez, debilidad,…) que puedan aparecer a raíz de aquella lesión o como consecuencia de la reestructuración que realiza el propio cuerpo para evitar más daños derivados de dicha lesión. Para ello, un fisioterapeuta tiene los conocimientos necesarios para emplear las múltiples técnicas manuales que existe hoy en día y/o “aparatos” externos que le ayuden a conseguir el objetivo de la terapia.

La fisioterapia neurológica

¿Os suena las palabras: ICTUS, ACV, Hemorragia o trombosis cerebral, párkinson, esclerosis múltiple…? Todas estas palabras hacen referencia a un daño a nivel cerebral de mayor o menor gravedad y con múltiple sintomatología derivada de ello y reflejada a nivel corporal como puede ser: hemiparesia, hemiplejia, espasticidad, hipertonía, rigidez, hipotonía… La Fisioterapia Neurológica tiene como objetivo la rehabilitación de las secuelas de estas patologías. Es importante señalar que la lesión principal no se produce directamente sobre algo “palpable”, es decir, no se puede tocar, sentir, ni manipular directamente  lo que conlleva que técnicas «tradicionales» de fisioterapia no tienen la misma efectividad.

Pongamos un ejemplo: ¿Qué sucedería si un día no pudiéramos sentir una parte de nuestro cuerpo?, ¿o que no nos respondiera, por ejemplo, el brazo y/o la pierna? Como consecuencia de lo anterior podríamos perder la capacidad para generar estrategias de movimiento, como por ejemplo: mantener el equilibrio del tronco sentados sobre una silla, conseguir ponernos en pie, andar o girar para dar la vuelta cuando caminamos. La Fisioterapia Neurológica se encarga de restaurar las funciones de las estructuras que se han visto alteradas después de un daño neurológico. Éstas funciones van desde las más graves como la perdida de movilidad y/o sensibilidad de una o varias extremidades hasta incluso la incapacidad de controlar el tronco e incluso la movilidad de la cabeza.

Los fisioterapeutas especializados en rehabilitación neurológica utilizan el tratamiento basado en los conocimientos actuales de neuroplasticidad, control motor y aprendizaje motor, con el fin de generar cambios a nivel de Sistema Nervioso Central, en el cual reside el origen de la patología.

Por ello, desde Reintegra queremos recordar la importancia de acudir a un fisioterapeuta especializado en la patología que cada persona esté sufriendo; siendo de vital importancia para el buen diagnóstico, planificación y ejecución de un tratamiento adaptado a esa persona y patología, especialmente cuando ésta es de origen neurológico.

 

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La Rehabilitación Neuropsicológica: Más allá de mejorar la cognición…

publicado hace 1 año

Durante la semana pasada pudimos disfrutar y aprender de varios de los “grandes” de la neuropsicología durante el II Congreso Iberoamericano de Neuropsicología celebrado en Almería. Me encantaría poder resumiros las principales ponencias, talleres y algunas comunicaciones orales muy interesantes, pero me voy a centrar en una de las figuras más importantes, al menos para mí y el trabajo que hacemos en Reintegra: George P. Prigatano.

Prigatano (EEUU), junto con otros autores contemporáneos como Barbara Wilson, Leonard Diller, Yehuda Ben-Yishay, etc., fueron los creadores y difusores de un modelo de rehabilitación neuropsicológica que entonces supuso una revolución, y que hoy intentamos seguir la mayoría de quienes nos dedicamos a la neuro-rehabilitación. Es el modelo denominado holístico o integral, que se inspira en la visión del paciente como un todo, como una persona única e irrepetible que afronta el reto de rehacer su vida después de haber sufrido una lesión cerebral, como un ictus, traumatismo cráneo-encefálico u otra forma de daño cerebral.

Cuando empecé a trabajar haciendo rehabilitación neuropsicológica con pacientes con daño cerebral (allá en el 2001, en el CEADAC, Madrid) tenía una visión más pobre de cuál era la finalidad de la rehabilitación neuropsicológica, y entendía que el objetivo fundamental era mejorar o compensar los procesos cognitivos que la lesión cerebral había afectado. Así, si un paciente tenía problemas de memoria como consecuencia de un traumatismo cráneo-encefálico o un ictus, hacíamos ejercicios de memoria para que a fuerza de repetir y de exigir una mayor capacidad mejorar este proceso, gracias a la neuroplasticidad. Además, combinaba esta estrategia con explicar al paciente cómo funciona la memoria normalmente, qué pasa cuando el cerebro sufre un daño, y qué estrategias podemos emplear para sacarle más provecho. Finalmente, combinábamos este proceso con medidas compensatorias dirigidas a fomentar la autonomía: el uso de agendas (de papel o electrónicas cuando aparecieron las PDA), diarios, anotaciones y otros recordatorios. La misma estrategia la aplicábamos a otros procesos cognitivos alterados: atención, memoria de trabajo, lenguaje, razonamiento, capacidad para resolver problemas, etc. Lo cierto es que a día de hoy, aún seguimos empleando estas estrategias en Reintegra: son eficaces para mejorar los procesos cognitivos, y para procurar que el paciente sea más autónomo o independiente en su día a día. Pero la lección que aprendí leyendo y escuchando a estos grandes, es que esto no es suficiente. Es sólo una parte del trabajo de la rehabilitación neuropsicológica.

Prigatano, Wilson, Ben-Yishay y otros enfatizaron la importancia de devolver a la persona que ha sufrido la lesión cerebral a su vida, lo que en muchos casos requiere una re-estructuración del YO, de quiénes somos. Cuando hablas con las personas que han sufrido una lesión cerebral y sus allegados, es inevitable percibir que unos y otros relatan que la persona “ya no es la misma de antes…”. Esto se debe por un lado a que además de los problemas físico-motores y cognitivos, la lesión cerebral también altera otras cuestiones, que normalmente entendemos como inamovibles, ya que son parte de nuestro YO más íntimo: cómo sentimos, cómo nos emocionamos, qué me hace reír, llorar; qué me enfada, qué me alegra… cómo muestro estas emociones… mi capacidad para conectar con los demás y compartir su emoción (empatía)… es decir, la lesión cerebral puede cambiar la personalidad, la forma de ser. Lo que entendemos como más íntimo e inalterable de nosotros mismos; nuestra esencia misma. No es de extrañar que los cambios a este nivel, los cambios del YO, son lo que más ansiedad, preocupación, pesar… suelen generar a la familia y al propio paciente. La lección de estos grandes de la neuropsicología, es que nuestro trabajo como rehabilitadores, es ayudar al paciente a forjar un nuevo YO, una nueva identidad: que no va a ser como la de antes, porque ha habido cambios muy sustanciales; pero tampoco como lo de ahora, si está provocando sufrimiento al paciente y sus allegados. También es nuestro trabajo ayudar a la familia y entorno más íntimo a despedirse del antiguo YO y conocer y amar a la nueva persona que surge.

Hablando de estas cuestiones, Prigatano trajo a colación el concepto de resilencia, que se refiere a la capacidad que tiene el ser humano de afrontar la adversidad de forma adaptativa, es decir, de sacar algo positivo de lo que en principio es una tragedia. ¡Esta ha de ser la esencia de nuestro trabajo! Nosotros en Reintegra intentamos por todos los medios que el paciente conozca y acepte a este nuevo YO y que su entorno también lo acepte y lo ame. Para ello es preciso orientar al paciente a que consiga nuevos logros, diferentes a los de antes, pero logros al fin y al cabo. Es fundamental fomentar la sensación de auto-eficacia (el “yo puedo… yo valgo”) y procurar el disfrute de la nueva vida que empieza a asomar. En definitiva, es asumir que el proyecto vital que tenía la persona ha quedado truncado, pero que eso no es el fin, sino que supone una oportunidad para crear un nuevo proyecto vital y disfrutarlo. Al fin y al cabo, esa es la vida: vivir lo que nos ha tacado, con la mayor alegría posible.

Gracias a estos grandes por darnos las bases, y a tantos pacientes, que me (nos) han enseñado que esto no sólo es necesario, sino que es posible.

 

 Igor Bombín. Neuropsicólogo de Reintegra

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Las Neuronas Espejo y la Empatía

publicado hace 2 años

¿Cuántas veces te han contagiado un bostezo? ¿Cuántas veces te has dado cuenta de que estás hablando con alguien, e instintivamente cruzáis las piernas a la vez, os rascáis el mentón prácticamente al mismo tiempo, o tomáis un sorbo de café uno seguido del otro? ¿Cuál es la relación entre las neuronas espejo y la empatía?. Las personas somos animales sociales (no los únicos, por cierto) y nuestros cerebros han sido forjados a lo largo de años de evolución para responder a las claves sociales y conseguir así ser aceptados por el grupo. De forma muy general, se podría decir que nos gusta pasar nuestro tiempo con otras personas que se parecen a nosotros: otros u otras que piensan como nosotros, sienten como nosotros, tienen las mismas inquietudes, valores… Probablemente, este es el motivo de que la sociedad ha desarrollado mecanismos aparentemente sencillos para identificar a los que son como tú, o como yo. Por ejemplo, pensemos en el vestuario y cómo nos define de cara a los demás. Amoldamos nuestro vestuario en función del sitio o actividad al que acudimos. Pero vamos más allá todavía, atribuimos a la forma de vestir ciertos valores y actitudes: del señor de traje y corbata, pensamos que es alguien serio, en quien podemos confiar, con cierta educación, buenas maneras; en contraposición al joven con pelo rasta, piercings y ropa suelta e informal, al que atribuimos ideas más liberales, sin excesiva contemplación de las normas, más pronto a romperlas que a acatarlas…

Pensemos en las tribus urbanas y su necesidad de reconocerse por la indumentaria: no deja de ser una exageración de esta premisa. A veces pensamos que nuestra forma de vestir es una forma de diferenciarnos, pero tan cierto es eso, como que es una forma de asemejarnos o integrarnos a los que son como nosotros.

Pero centrémonos en el individuo y en las relaciones interpersonales. En la búsqueda de la intimidad. Lo comentado previamente está bien como primera aproximación, pero sabemos que no deja de ser una simplificación, una primera criba. Cuando compartimos un momento de intimidad con alguien, cuando queremos acercarnos a alguien y que esa persona se sienta cerca de nosotros… ¿en qué nos fijamos? Y no me estoy refiriendo exclusivamente a las relaciones de pareja: pensemos también en amigos, relaciones laborales, comerciales, profesor-estudiante… En estas distancias cortas, lo superficial (la indumentaria, el aspecto físico) ya no sirve. ¿Qué es lo que buscamos en los demás? ¿Qué nos hace estar más cómodos con determinadas personas? Yo te diría que la empatía.

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Cambios de Personalidad asociados a un Daño Cerebral

publicado hace 2 años

¿Te imaginas encontrarte que tu pareja ya no es la persona con la que te casaste o decidiste poner en marcha un proyecto vital? ¿O tu padre o madre? ¿O tu mejor amigo/a? ¿O tu hijo/a? Imagina que hayan sufrido un cambio de personalidad por derrame cerebral u otro daño neurológico adquirido. Su aspecto es el mismo, su cara, sus andares, incluso conserva sus manías, costumbres… pero de alguna manera, percibes que no es la misma persona. Donde antes era comedido y prudente, ahora es todo impulsividad e irreflexibilidad. Antes era trabajadora y responsable, ahora deja todo a medias, abandona a la primera, y ni siquiera le molesta no cumplir con sus obligaciones mínimas.

Toda la vitalidad y energía previa, se han convertido ahora en desidia, abandono, falta de iniciativa, incluso aislamiento social. Antes era la reina de las fiestas, todos alababan lo buena amiga que era, y ahora, resulta fría, superficial, y no parece interesada en los demás. De hecho, el cambio más frecuente y que mayor dolor produce a sus familiares y otros allegados, tiene que ver con cambios en lo emocional, y específicamente, en las relaciones con los demás. Probablemente, habría una pérdida de empatía, falta de resonancia emocional, una afectividad plana. Es decir, una ausencia de reacción emocional a los problemas de los demás, de hecho, sin son de índole emocional, puede que ni siquiera se percate de que la otra persona lo está pasando mal. Cuando los demás comparten sus problemas con él o ella, se percibe una falta de eco emocional, de compartir esa emoción y por tanto, se hace evidente la incapacidad para dar un mínimo apoyo emocional, o que la otra persona se siente comprendida y acogida (no digamos consolada o reconfortada). Es llamativo además, que estos cambios suelen suceder sin que la persona que ha cambiado reconozca en sí mismo un cambio sustancial.

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QUÉ DEBEMOS HACER ANTE UN ICTUS

publicado hace 2 años

El ictus o accidente cerebrovascular afecta alrededor de 125.000 personas al año, dándose con mayor frecuencia en personas que superan los 70 años de edad, siendo, además, la principal causa de muerte entre las mujeres, y también la primera causa de discapacidad en los adultos.

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