Neurorehabilitación infantil

Neurorehabilitación infantil
publicado hace 1 año

En el mes de mayo en Reintegra inauguramos nuestra nueva unidad de neurorehabilitación infantil, un espacio integral de atención a la infancia. Nuestro último post «Terapia de la integración sensorial: ¿qué es?» era un acercamiento a la intervención con niños y adolescentes. Los comentarios que recibimos a raíz de ésta nos hicieron plantearnos la necesidad de ofrecer una información más general sobre qué es la neurorehabilitación infantil. Este post pretende dar respuesta y aclarar alguna de las dudas que nos plantearon.

¿La Neurorehabilitación Infantil es diferente de la Neurorehabilitación para Adultos?

La principal diferencia entre la neurorehabilitación infantil y la neurorehabilitación de adultos es que, habitualmente, el adulto con una lesión cerebral, previamente ya ha concluido la etapa de desarrollo a nivel cognitivo y físico; mientras que en los niños y niñas este desarrollo se está llevando a cabo. Éstos aún están en proceso de descubrir y adquirir, acorde a su edad, los diferentes hitos y habilidades psicomotrices, comunicativas, cognitivas y funcionales. Esta diferencia marcará los objetivos de la neurorehabilitación así, cuando trabajamos con niños/as, nuestro objetivo es mejorar su funcionalidad (alcanzar su máxima autonomía posible) hoy, pero a la vez también apoyar su futuro desarrollo.

Otra diferencia significativa afecta al proceso de la neurorehabilitación,  mientras que con los adultos podemos dar instrucciones muy específicas sobre las acciones que queremos que pongan en marcha, con los más pequeños el tratamiento se orienta, principalmente, a través del juego y/o actividades que le motiven. Éstas deben estar enfocadas a acompañar un desarrollo normalizado, guiando el desarrollo cognitivo, comunicativo, físico-motor y, especialmente, funcional.

De esta manera los principales objetivos a los que está dirigida la neurorehabilitación infantil son:

  • Estimular y fomentar el desarrollo psicomotor, cognitivo (intelectual), social y emocional.
  • Afianzar y adquirir el máximo de autonomía personal en todas las esferas de la vida.
  • Prevenir posibles dificultades futuras.
  • Educación y asistencia al entorno familiar y escolar, co-protagonistas en el proceso de neurorehabilitación.

¿A quién está orientada?

La neurorehabilitación infantil está enfocada a niños (o adolescentes) con patologías cerebrales o neurológicas, y a su entorno familiar.

Algunas de las patologías más comunes en las que la neurorehabilitación infantil juega un papel fundamental son las siguientes:

    • Daño cerebral adquirido: ictus, TCE (Traumatismo Cráneo-Encefálico), tumores cerebrales y otros procesos oncológicos, encefalopatías, síndromes epilépticos, hidrocefalia infantil, etc.
    • Daño cerebral congénito: parálisis cerebral infantil (PCI), malformaciones cerebrales, espina bífida, alteraciones metabólicas, enfermedades genéticas, alteraciones cromosómicas
    • Trastornos del desarrollo: prematuridad, trastornos del desarrollo motor…
    • Trastornos conductuales: independientemente de la etiología.
    • Niños y niñas con problemas o dificultades: motoras, cognitivas, comunicativas, sociales, conductuales emocionales, de autonomía.
    • Otras patologías: epilepsia, enfermedades neurodegenerativas, distrofias musculares, parálisis braquial obstétrica, plagiocefalia, privación o alteración de sentidos (niños ciegos o sordos podrán tener un retraso en su desarrollo motor)…

 

¿CUÁL ES EL PAPEL DE LA FAMILIA?

En cuanto a la familia, su implicación en el tratamiento es esencial para que el niño o adolescente adquiera las habilidades e hitos correspondientes a su edad y desarrollo. Por un lado, como posibles agentes rehabilitadores «enseñando» a los padres a «jugar» con sus hijos. Ejemplos de estas intervenciones son enseñar a los papás un juego en el que el niño/a tenga que controlar su postura y movimientos con las manos y brazos, o estar muy concentrado, pero con el menor que está tan entretenido/a que no se da cuenta de que está haciendo terapia, y los papás ejerciendo de terapeutas. Otro ejemplo podría ser también, una partida al parchís, o cuatro en raya, o  al escondite en el que el papá o la mamá (u otro adulto entrenado) sabe qué pedir al niño y le guía en cómo lo hace (guardar turnos, que antes de mover una ficha tenga que decir en voz alta las posibles jugadas del contrario y propias, coger las fichas haciendo pinza sólo con el pulgar y el índice, buscar –al escondite- al resto de jugadores pero andando hacia atrás, o de puntillas, etc.).

Por otro lado, es muy importante realizar un acompañamiento familiar y ofrecer a las familias un espacio en el que puedan expresar sus emociones e inquietudes. La psicoeducación es esencial en todo proceso neurorehabilitador, pero en el caso de la neurorehabilitación infantil es imprescindible. La familia necesita entender qué le está pasando a su hijo y cómo enfrentarse a esta situación llena de incertidubre.

 

 

¿En qué consiste la Neurorehabilitación Infantil en Reintegra?

Teniendo en cuenta que la neurorehabilitación infantil y juvenil es el medio de tratamiento de cualquier niño o adolescente que presente un trastorno que afecte a su neurodesarrollo (cognitivo, comunicativo, físico-motor, psicomotor, funcional, etc.), en Reintegra creemos que es esencial un abordaje integral y un enfoque transdisciplinar para fomentar las mejorías del niño, niña o adolescente en todas las áreas de funcionamiento y dotarles de la mayor autonomía posible.

Por ello, nuestro equipo está formado por fisioterapeutas, terapeutas ocupacionales, logopedas y neuropsicólogos, especializados en el ámbito neurológico; y con una gran experiencia en el tratamiento coordinado de patologías neurológicas. Teniendo especial comunicación con todos aquellos profesionales (educadores, cuidadores, médicos, especialistas, etc.) que sean necesarios en el desarrollo de la rehabilitación del niño.

Así mismo, ofrecemos atención y asesoramiento periódico a los padres y familiares a través de la Escuela de Padres y/o Terapia Familiar, ya que el abordaje integral requiere que todas las personas relevantes para el niño o adolescente conozcan y compartan los objetivos terapéuticos y la metodología de trabajo.

En las próximas semanas ampliaremos la información sobre nuestro método de trabajo y las terapias que realizamos.

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Terapia de integración sensorial: ¿qué es?

publicado hace 1 año

En los últimos años, dentro de los tratamientos más utilizados en terapia ocupacional infantil, aparece con fuerza el abordaje de integración sensorial. Este enfoque, que no debe ser confundido con la estimulación sensorial, está demostrando muy buenos resultados. En este post intentaré ofrecer una explicación de los aspectos más relevantes.

¿En qué se basa la Terapia de Integración Sensorial?

Para manejarnos e interactuar con nuestro entorno y con nosotros mismos, las personas recibimos información interna y externa a través de los sentidos. Esta información pasa a nuestro sistema nervioso para ser procesada, analizada e interpretada. Posteriormente  es utilizada para actuar y, en principio, dar una respuesta eficaz ante el ambiente. Este proceso se conoce como «procesamiento sensorial» siendo la integración sensorial una parte del mismo.

Cuando todo el procesamiento de los sentidos va bien, somos capaces de actuar de forma efectiva con nosotros mismos y con nuestro ambiente. Sin embargo, cuando falla, la información que recibe la persona es errónea, y por tanto deja de interactuar con el ambiente de forma eficaz. Cuando esto sucede, hablamos de un Trastorno en el Procesamiento Sensorial (TPS).

El abordaje desde la integración sensorial es una intervención terapéutica, que pone el énfasis en la información que recibimos y procesamos de nuestros SIETE sentidos (¡NO CINCO!). Sobre todo hace especial hincapié en:

  • El sentido del tacto.
  • La propiocepción: sentido que nos da información sobre nuestro propio cuerpo (músculos, ligamentos, articulaciones).
  • El sistema vestibular: nos informa de nuestros movimientos con respecto al entorno.

¿Qué dificultades pueden tener estos niños?

Algunos niños responden por encima o por debajo de lo usual frente a este tipo de estímulos, fluctuando en ocasiones de un extremo a otro. Así, encontramos niños con alta respuesta al estímulo que se traduce en aversión al tacto, miedo a las alturas y al movimiento; o baja respuesta, que se traduce en: querer tocar todos los objetos, no parar quietos, buscar constantemente caer y golpearse

Todo ello se traduce en varias dificultades, siendo las más habituales:

  • Problemas de aprendizaje.
  • Mala coordinación psicomotriz.
  • Mala coordinación bimanual.
  • Problemas de escritura.
  • Torpeza a nivel manipulativo.
  • Falta de equilibrio y coordinación global.
  • Dificultad para hacer amigos.
  • Problemas de alimentación.
  • Poca conciencia corporal.
  • Sificultad para vestirse o lavarse los dientes.
  • Alteraciones en el sueño.

En definitiva, cuando aparece esta disfunción en el procesamiento de la información sensorial se ve afectado el funcionamiento del niño  a nivel escolar, familiar y social. Esto repercute no solo en el desarrollo infantil si no también durante las etapas de la adolescencia y de la edad adulta.

Estudios a largo plazo de niños con dificultades en el procesamiento sensorial han encontrado que de adultos pueden ser  personas desorganizadas, poco hábiles en su día a día o buscadores de sensaciones de alto riesgo e incluso de psicoestimulantes.

¿En qué consiste el abordaje de Integración Sensorial?

La Terapia de Integración Sensorial tiene como objetivo que el niño aprenda estrategias para poder regular los estímulos recibidos (incluyendo los necesarios o retirando los disruptivos). Ello les permitiría una mejor modulación e integración de la información sensorial y una respuesta más eficaz al entorno.

¿Cómo enseñar esas estrategias al niño?

La intervención terapéutica se lleva a cabo en una sala con diferentes estímulos: táctiles, propioceptivos, vestibulares, visuales, auditivos (con columpios, colchonetas, juegos de luces, rocódromo).

A través del juego, el terapeuta ocupacional y el niño, experimentan  con diferentes estímulos. Estos estímulos varían en intensidad, duración, sentido implicado… De esta forma el niño aprende de forma lúdica estrategias más eficaces que le permitan una mejor interacción con el entorno. 

En la actualidad, el abordaje de integración sensorial dentro de la terapia ocupacional está adquiriendo un peso muy importante. El Trastorno en el Procesamiento Sensorial puede ser la explicación del comportamiento poco eficaz de algunos niños  que no se incluyen en una entidad diagnóstica. Sin embargo, también se ha detectado en niños con Trastorno del Espectro Autista o TDAH.

Así, se convierte en esencial una correcta detección de estos signos por parte de todo el entorno del niño. Una intervención temprana, favorecería la comprensión de la situación por parte de todos los implicados y la adquisición de estrategias efectivas para su manejo.

Lorena García Tavera. Terapeuta ocupacional de Reintegra. Formación en Integración Sensorial por la Universidad del Sur de California/WPS

Referencias:

  1. Imperatore Blanche, Erna. (2005) Déficit de Integración Sensorial: Efectos a largo plazo sobre la ocupación y el juego. Revista Chilena de Terapia Ocupacional.Nº5.
  2. Beaudry Bellefeuille, I. (2006) Un trastorno en el procesamiento sensorial es frecuentemente la causa de problemas de aprendizaje, conducta y coordinación motriz en niños. Boletín de la Sociedad Española de Pediatría de Asturias, Cantabria y Castilla y León. Vol 46 (197) 200-203.

¿Sabías que…

la escalada puede ser muy beneficiosa para el desarrollo de tu hijo? 

Subir por una pared, planificar un camino de presas de colores, buscar elementos enganchados en ellas aprendiendo a gestionar el uso de los brazos mientras escalamos, mantener el control del cuerpo y el equilibrio…

La escalada aúna una gran cantidad de estímulos y nos exige una gran destreza. Debemos elaborar estrategias propias para alcanzar un objetivo:  llegar a un punto determinado, por una ruta concreta. Es una actividad que requiere del niño recursos a nivel físico, cognitivo y emocional. 

El rocodromo se utiliza de forma frecuente en la intervención con niños desde el enfoque de la Integración sensorial. Es una actividad divertida que implica la regulación de una gran cantidad de  información sensorial  para dar una respuesta adecuada. 

El TD

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